Cuándo empezar a desarrollar la creatividad




Hace unos meses tuve el placer de intervenir, junto a Guzmán López, en el podcast de Laura Mascaró. La única cuestión en la que discrepamos Guzmán y yo fue sobre si los niños eran o no eran creativos por sí mismos. Yo afirmaba que sí (y me mantengo), pero creo que él tenía razón también, si se refería a grupos de edad diferentes a los que yo me refería. Lo cierto es que cuando decimos "niños" nos referimos a personas entre 0 y 14 años, un abanico demasiado diverso como para poder hacer afirmaciones que encajen bien con todas estas edades. Un bebé es un niño y, evidentemente, no es creativo, en cambio se puede afirmar sin temor a equivocarse que un niño de 13 años sí que lo es. Antes de continuar leyendo, te recomiendo que leas cuál es la diferencia entre creatividad e imaginación.

Durante la infancia los niños pasan por diversas etapas en las que su cerebro y su modo de pensar van evolucionando. Estas etapas se pueden observar en el tipo de juego que los niños desarrollan espontáneamente y éstas serán las que nos dirán cuándo han empezado a ser creativos.
Los niños se vuelven creativos espontáneamente, sin necesidad de intervención por parte de los adultos. Lo que ocurre es que sus creaciones serán efímeras y tendrán un único fin: la diversión. En ocasiones, cuando necesiten resolver un problema o una carencia, puede darse el caso de creaciones con un fin utilitario, porque el hambre hace el ingenio, pero esto ocurre cada vez menos en esta sociedad en la que tenemos más de lo que necesitamos. En todo caso, con o sin necesidades que cubrir, la creatividad formará parte del proceso evolutivo de todos los niños a través de los juegos de ficción.

En el momento en el que los niños empiezan con los juegos de ficción, podemos afirmar que han empezado a ser creativos. ¿Recuerdas tus juegos de indios y vaqueros, o de dragones, o piratas? En aquellos juegos no había una historia escrita, sino que ésta se iba creando, a medida que avanzaba el juego, con el acuerdo de todos los participantes. Como escritora, no puedo clasificar este acto más que como creatividad, aunque sea rudimentaria en sus inicios (como ocurre en todos los inicios). El juego de ficción es la primera etapa de un proceso creativo que, en el caso de los escritores, acabaría materializándose en un libro. Los niños utilizan la improvisación como técnica, los escritores pueden llegar a usar algunas más, pero estamos hablando de la misma fase inicial del proceso de crear una historia. Cuando repiten una temática en días diferentes, incluso corrigen algunas de las situaciones que la vez anterior no han funcionado muy bien, manteniendo aquellas partes que sí les hicieron disfrutar; esto es exactamente lo que se hace en el proceso creativo de un montaje teatral que se inicia con la improvisación. Esta fase del proceso creativo la conocen y practican todos los niños en algún momento de su infancia, sin necesidad de que nadie les enseñe a hacerlo.
En esta etapa observarás la misma creatividad espontánea en sus dibujos, cuando empiezan a dibujarse a sí mismos en lugares o situaciones distintas a las reales, o como personajes de alguna ficción. 
En el momento en el que lo representado deja de ser una copia de la realidad, cuando lo imaginado por ellos se plasma en una obra concreta, sea ésta un dibujo, un juego de ficción o un objeto, ya no estamos hablando de imaginación, sino de creatividad. Puede que su técnica como dibujantes no sea muy depurada, pero la esencia de lo que es el arte se abre paso en todos los niños en este momento de sus vidas: compartir con los demás una visión propia del mundo interior o de un mundo soñado. 

Entonces ¿por qué y cuándo desarrollar las capacidades creativas de los niños? 

Por qué: 

Porque por sí mismos los niños rara vez pasarían de esta fase inicial del proceso creativo. Tan solo los escritores precoces se podrían tomar la molestia de anotar por escrito toda la aventura creada, pero incluso en este caso se limitaría a utilizar la improvisación como única técnica creativa. Los niños tienen mucha imaginación y su capacidad creativa nace de forma espontánea, pero no tienen las herramientas para canalizar esta creatividad hacia un resultado concreto. 
Otra razón para empezar a desarrollar su creatividad es que, pasada la etapa del juego de ficción y a medida en que va avanzando su educación en la escuela que emplea métodos nada creativos, para una gran parte de los niños esta capacidad dejará de ser expresada y quedará arrinconada en el lugar de los recuerdos, hasta llegar al punto en que piensen que jamás fueron creativos.


Cuándo: 

Muchos lectores me preguntan si mis libros son aptos para niños de muy pocos años y la respuesta es no. No tiene sentido intentar desarrollar algo que no existe todavía. Si los niños no han llegado todavía a la etapa de juego de ficción, lo único que podemos hacer es desarrollar su imaginación, pero no su creatividad. En estas etapas tempranas los mejores estímulos son los libros de cuentos, con ilustraciones enriquecedoras, variedad de personajes, historias y mundos en los que ellos después podrán imaginarse. En las primeras etapas de la infancia, cuando el niño absorbe información sobre el mundo que le rodea, es el momento de ofrecerle riqueza sensorial (ojo, sin llegar a la sobreestimulación) y variedad de experiencias que después le servirán como materia prima en sus propias creaciones. También puedes aprovechar esta etapa para recuperar tu propia creatividad, porque ya sabes que no es posible enseñarle a nadie algo que no se conoce o que no se es.
El momento para empezar a trabajar la creatividad es cuando observes la transformación de sus juegos y dibujos en algo creativo. Puedes empezar cultivando estas facetas artísticas naturales o puedes empezar a enseñar a trabajar en un proyecto propio.

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