Apps para desarrollar la creatividad de los niños

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Este artículo nace a raíz de una conversación en el muro de Facebook Laura Mascaró, donde me he comprometido a escribirlo. El tema es la tecnología. Hay muchos padres y madres que se resisten a acercar a sus hijos a la tecnología, creyendo que les perjudica o que perderán las habilidades analógicas, etc. Pero lo cierto es que esta privación del acceso a las herramientas, que han venido para quedarse, abre una brecha de habilidades y destrezas entre estos niños y los que sí tienen esta oportunidad, una brecha que se agranda cada vez más y que puede suponer una gran desventaja competitiva en su vida adulta.

La herencia no-creativa

En las escuelas, a cualquier cosa que se salga un poco de lo tradicional lo llamamos creatividad. El peor enemigo para introducir la creatividad dentro de los contenidos o metodología que se usan en la escuela es no saber exactamente qué es, ni saber como acceder a la nuestra propia como educadores. Todos hemos sido educados en un mismo sistema que potencia las capacidades del hemisferio izquierdo cerebral: la capacidad de organizar y jerarquizar, la capacidad de síntesis, el lenguaje bien estructurado... Y, cómo estamos condicionados nosotros mismos por estas ideas, a la hora de plantear actividades creativas, mantenemos esta estructura saliéndonos sólo un poco del guión.


Por ejemplo, veamos el aprendizaje basado en proyectos. Independientemente de que me parezca una metodología mucho mejor que la que se emplea habitualmente, lo cierto es que no es una metodología creativa y peca de las mismas carencias que los métodos tradicionales: sólo estimula las habilidades del hemisferio izquierdo, dejando de lado las competencias del hemisferio derecho (nada más y nada menos que medio cerebro humano). El sistema consiste en un planteamiento del proyecto, recabar datos, investigar, seleccionar, jerarquizar y ordenar. Después de cada verbo tendría que haber escrito la palabra "datos", pero habría sido muy repetitivo, igual que lo es para los niños y niñas, que ven estimuladas una y otra vez las mismas habilidades de su medio cerebro en uso. Con suerte podrán crear sólo alguna cosa respecto al diseño de la presentación, siendo esta la única aportación un poco creativa. Pero ¿dónde está la visualización, por ejemplo? ¿Y la recombinación de estos datos en algo distinto? ¿Y las percepciones y las emociones? ¿Qué hay de la incorporación de la experiencia única y personal que tengan en otras áreas, para dar lugar a algo nuevo? El aprendizaje por proyectos es activo, participativo, proactivo, práctico, significativo... pero no es creativo porque el cerebro sólo usa su modo de pensamiento racional, como siempre se ha hecho en la escuela.

Hay una cosa que está clara y se debería tener en cuenta cada vez que aplicamos la etiqueta "creatividad" a alguna actividad o metodología: en el proceso creativo intervienen ambos hemisferios cerebrales, si uno de ellos no tiene un papel crucial en éste, no es un proceso creativo. 


Esta es la herencia no-creativa recibida con la que padres y maestros tienen que lidiar primero, antes de pretender desarrollar la creatividad de los niños y niñas. No me cansaré de repetirlo, si tú no usas tu creatividad, no podrás inculcar la creatividad en los niños que eduques. En realidad es la cuestión de siempre, cualquier cambio que quieras ver debes realizarlo primero en ti mismo. Así que sal de la caja cuadriculada en la que te han educado, rompe los esquemas, experimenta, hazlo mal, no te tomes en serio a ti mismo a todas horas y, como decía una niña de este reportaje, "suéltate un poco". Sólo después de soltarte tú podrás enseñar a otros.



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