Apps para desarrollar la creatividad de los niños

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Este artículo nace a raíz de una conversación en el muro de Facebook Laura Mascaró, donde me he comprometido a escribirlo. El tema es la tecnología. Hay muchos padres y madres que se resisten a acercar a sus hijos a la tecnología, creyendo que les perjudica o que perderán las habilidades analógicas, etc. Pero lo cierto es que esta privación del acceso a las herramientas, que han venido para quedarse, abre una brecha de habilidades y destrezas entre estos niños y los que sí tienen esta oportunidad, una brecha que se agranda cada vez más y que puede suponer una gran desventaja competitiva en su vida adulta.

El lenguaje de las imágenes

Una de las novedades con las que se encuentran los niños de hoy en día es el lenguaje icónico que se utiliza en las redes sociales, los sistemas de mensajería, etc. Confieso que yo misma tengo todo un lenguaje creado con una amiga a base de asignar significados a iconos existentes. Nuestras conversaciones a veces pueden ser incomprensibles para cualquier mirada ajena, porque sólo verían hileras de donuts, gotas y coronas. Sin embargo, detrás de cada uno de estos emoticonos hay profundas conversaciones que hemos mantenido en persona. 
También he visto en las redes capturas de pantalla con historias contadas por jóvenes a base de emoticonos, una nueva forma de microcuentos, supongo. Las historias no son extraordinarias en lo que respecta su estructura, pero hay que reconocer que es una manera muy creativa de usar unos pocos símbolos: las posibilidades son limitadas y tiene mérito combinarlas de manera que signifiquen cosas diferentes. Además, el lector también ve estimulada su creatividad, porque tiene que completar en su mente la narrativa faltante, crear los personajes, conjeturar sobre sus porqués.
Por último, uno de mis hábitos, adquirido a raíz de este artículo de Ivan (y la personalización de Homo Mínimus), es acudir a los lugares a los que tengo que ir unos minutos antes de la hora concertada y sentarme frente a un árbol a escuchar lo que me tiene que decir sobre algún interrogante en el que esté ocupada. Sólo observo su forma, preguntándome qué puedo aprender de éste. Y las lecciones suelen ser trascendentales. Ayer mismo hice esta foto, porque aprendí muchísimo de esta palmera. Mejor dicho, comprendí. Por eso hice la foto, para que no se me olvide y para poder seguir reflexionando sobre ello.


Son tres ejemplos muy diferentes de lenguaje en imágenes. Las imágenes tienen un gran poder inspirador. Nuestro cerebro las procesa con mucha facilidad y estimulan el hemisferio derecho del cerebro de manera muy eficaz al crear actividad en éste. De ahí que los libros infantiles tengan tantas imágenes y con tanto colorido: es lo que a ellos les atrae y estimula.
Ahora bien, el efecto colateral de estos tiempos en los que abundan las imágenes, con tantos lugares en los que millones de personas publican varias imágenes al día, donde hay que seguir los pasos y las andanzas de tantos "amigos" y hacer los "me gusta" correspondiente, es que ya no nos detenemos en ellas. Generamos muchísimas imágenes cada día y al mismo tiempo consumimos muchísimas, de modo que el tráfico en nuestros cerebros es peor que en las capitales menos habitables. La reflexión y la inspiración se desvaneces, por las prisas.

Observar. Detenerse el tiempo necesario en cada imagen y observar, es la manera en la que podemos extraer los beneficios de las imágenes sobre nuestra creatividad y nuestro pensamiento. Porque no se trata sólo de estimular el hemisferio derecho, creando una actividad frenética en él, sino de aprovechar esta actividad y estas nuevas percepciones (y matices) para llegar a algo nuevo y más profundo. 


Una de las maneras para lograr esto con los niños es acompañándoles desde pequeños en este proceso de visualización de imágenes y comentarlas con ellos, de manera que haya que detenerse en los detalles. Se trata de enseñar a ver, que es la clave no sólo del dibujo y la creatividad, sino de la reflexión personal.


Comentarios

  1. Me tienes intrigada, ¿qué te dijo la palmera?

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    1. Ay, las conversaciones entre árbol y persona están sujetas a la más estricta confidencialidad, está prohibido desvelarlas públicamente en un blog ;)

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