Apps para desarrollar la creatividad de los niños

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Este artículo nace a raíz de una conversación en el muro de Facebook Laura Mascaró, donde me he comprometido a escribirlo. El tema es la tecnología. Hay muchos padres y madres que se resisten a acercar a sus hijos a la tecnología, creyendo que les perjudica o que perderán las habilidades analógicas, etc. Pero lo cierto es que esta privación del acceso a las herramientas, que han venido para quedarse, abre una brecha de habilidades y destrezas entre estos niños y los que sí tienen esta oportunidad, una brecha que se agranda cada vez más y que puede suponer una gran desventaja competitiva en su vida adulta.

Los verbos libres

La técnicas de generación de ideas o las fichas que voy publicando en este blog, en realidad son trucos de chistera, muy eficaces para poder provocar las ideas de forma intencionada y a petición. Pero hay otra creatividad, la creatividad como forma de vida, que va mucho más allá de todas estas técnicas y hacen posible que una persona sea creativa, tanto si conoce las técnicas como si no (estoy segura de que el creativo o creativa que inventó la rueda no acudió a ninguna sesión de generación de ideas). 

¿Cómo cultivar esa creatividad interior permanente en los niños? La mejor manera que conozco para ello es cuidando y mimando la manera en la que se relacionan con los verbos creativos. Los verbos creativos son aquellos verbos que son libres, los verbos en los que nadie puede usar el imperativo y exigirlos a otra persona por atroz que sea la amenaza. Son verbos en los que tenemos plena libertad y en los que nos encontramos con nuestro yo más auténtico. Veamos cuáles son: 

-Disfrutar. Para ser creativos niños (y los adultos) tienen que disfrutar con lo que hacen. Disfrutar consigue que todo lo que hagamos se convierta en la unión perfecta entre trabajo y juego, sin la penosa dualidad que reina en nuestra cultura. 
-Amar. Amar lo que uno esté haciendo hace que se entregue por completo a ello, aportando así cuerpo, alma, mente, emociones y cada pequeño recurso del que disponga.
-Soñar. Los sueños nos llevan a imaginar lo inimaginable, lo que nadie más ha imaginado. Imaginar es el paso previo a crear.
-Desear. El deseo es el motor que nos mantiene en movimiento y hace que nos esforcemos día a día. Desear algo que no existe todavía nos hace más creativos.
-Preferir. Cada persona tiene sus preferencias particulares y sólo en el ámbito de éstas podrá encontrar su auténtica capacidad creativa. No importan las raíces ni la tradición familiar, cada persona tiene sus propias preferencias y en ellas encontrará su "elemento".
-Aprender. Por suerte el aprendizaje es libre, diga lo que diga la ley y digan lo que digan las escuelas. Uno sólo aprende aquello que quiere aprender, el resto se esfuma en cuanto ha pasado el examen. Para ser más creativos tenemos que aprender aquello que queremos aprender.
-Interesarse. El interés, la curiosidad, son lo que nos va a traer nueva materia prima con la que crear. Respetar los intereses de los niños es respetar su ser creativo.
-Divertirse. La diversión abre el alma y la mente, cuando nos divertimos somos más receptivos y perdemos los miedos, las rutinas y las formas convencionales, por eso el trabajo creativo siempre incluye diversión.
-Pensar. El pensamiento es lo que traduce en palabras aquello que percibimos sobre el mundo que nos rodea y sobre nosotros mismos. No existe creatividad si el pensamiento no es libre, único y personal.
-Creer. Hubo quien creyó que la tierra era redonda, hubo quien creyó que los humanos podían volar y también hay quien cree que el Everest se puede escalar. Los niños tienen que ser libres de creer aquello que les parece plausible.
-Sentir. Las personas somos libres de sentir como mejor consideremos. Bastante hay con sentirse enfadado como para encima tener que cargar con el lastre de la culpa por sentirnos así. Silenciar las propias emociones por la culpa (y no por un proceso de reenfoque) produce desaliento y sensación de soledad. Ningún creador, por solitario que sea, produciría nada si no se sintiera parte de este mundo, si no quisiera regalarle algo al mundo. La creatividad es una muestra de amor al mundo, pero para cultivar este amor, uno también debe sentirse amado, sin culpa.


Si quieres que los niños que educas sean internamente creativos, mima su relación con estos verbos libres, cuídala y protégela de cualquiera que quiera imponer su voluntad y su imperativo personal, incluso de ti.


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