Apps para desarrollar la creatividad de los niños

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Este artículo nace a raíz de una conversación en el muro de Facebook Laura Mascaró, donde me he comprometido a escribirlo. El tema es la tecnología. Hay muchos padres y madres que se resisten a acercar a sus hijos a la tecnología, creyendo que les perjudica o que perderán las habilidades analógicas, etc. Pero lo cierto es que esta privación del acceso a las herramientas, que han venido para quedarse, abre una brecha de habilidades y destrezas entre estos niños y los que sí tienen esta oportunidad, una brecha que se agranda cada vez más y que puede suponer una gran desventaja competitiva en su vida adulta.

¿Por qué la escuela no es creativa?

Todo el mundo está de acuerdo en que la escuela no es el lugar adecuado donde desarrollar la creatividad de los niños. Hay algunos debates al respecto, entre personas implicadas en la educación, sobre la necesidad de renovar el sistema educativo, la necesidad de fomentar la creatividad de los niños, etc. Pero ¿por qué la escuela no es creativa? El verdadero problema que impide que la escuela sea un lugar creativo está en su mismo enfoque: tal como está planteada ahora, la escuela trabaja de manera opuesta a cómo funcionan los procesos creativos.



  • La escuela se enfoca en el resultado. Se explican unos contenidos que después los alumnos tendrán que reproducir. No importa lo que hayan hecho durante el curso, las calificaciones que cuentan son las de los exámenes y, gracias a este enfoque, estas calificaciones se han convertido en el objetivo y un fin en sí mismas. En cambio, los procesos creativos son exactamente eso: procesos. Cuenta cada paso dado y cada experiencia, mientras que el fracaso no es más que una forma de descartar posibilidades inviables. En un proceso creativo no es conveniente enfocarse en el resultado, porque este hecho limita el riesgo y, por lo tanto, la creatividad.
  • En la escuela hay una sola verdad. Las enseñanzas te proporcionan la respuesta correcta, que es única. Los alumnos tienen que aprender esa única respuesta de la mejor manera posible y, en caso de que sea necesario, aplicarla (otras veces no es necesario aplicarla jamás, yo nunca he tenido la oportunidad de aplicar mis conocimientos sobre raíces cuadradas más allá de los exámenes), descartando cualquier otra opción. En los procesos creativos el trabajo es el contrario: se trata de generar el mayor número de posibilidades que seamos capaces de concebir, para luego escoger las mejores y desarrollarlas.
  • En la escuela, un alumno aventajado es aquel que se aproxima más a lo que el profesor le ha enseñado hacer y el que puede repetir las palabras dichas por éste de la manera más fiel. En una hipotética escuela de creatividad, un alumno aventajado sería el que más consiguiera alejarse de lo ya dado e inventar con ello algo novedoso jamás visto antes.
  • La escuela se basa en la memorización de los contenidos. Cuanta mejor memoria se tiene, mayores logros escolares se consiguen. Si uno sabe memorizar y fijar ideas predefinidas, tiene el éxito asegurado, tanto si sabe qué hacer con esas ideas como si no. En los procesos creativos ocurre lo contrario: de lo que se trata es de olvidar en la mayor medida posible la forma de hacer habitual, para recuperar la capacidad de inventarla de nuevo, es lo que se llama innovación. Y el éxito consiste justamente en saber qué hacer con esas ideas, en combinarlas de manera novedosa.

Si la escuela no adopta estrategias que vayan acorde a los procesos creativos, jamás podrá ser creativa, por mucho que se esfuercen los profesores bien intencionados, por mucho que adapten su forma de impartir las clases y por mucho que cambien los contenidos. Pero mientras el sistema educativo se plantea si cambiar o no cambiar, o de qué manera cambiar, habrá que trabajar estas otras habilidades de los niños fuera de la escuela, ya sea en casa o desde la educación no formal.

Comentarios

  1. Uno de los problemas es que la mayoría de esas estrategias que propones y con las que estoy de acuerdo, no solo no necesitan de profesores sino que son impedidas por su presencia. ¿Cómo podemos esperar que cambien el modelo los que se verían perjudicados por su reforma?

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    1. Buena pregunta.
      De todos modos, yo creo que los adultos siempre formamos parte del proceso de desarrollo de los niños, puede que sólo se trate de cambiar de actitud: en vez de adoptar un rol de autoridad casi omnisciente, adoptar el de un guía o apoyo, a la vez que compañero de juegos y experimentos. No estaría mal, ganaríamos todos.

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