Qué es creatividad y qué no lo es

Para identificar si una de las actividades que realizan los niños es creativa o no, hay que tener en cuenta distintos criterios. En primer lugar, debe combinar las limitaciones y las libertades de manera estimulante, ya que el simple hecho de que una actividad tenga el potencial de ser creativa, no significa que lo vaya a ser, tal como comprobamos con el ejemplo de las manualidades.



Otra de las características de las actividades creativas es que incitan a explorar algún tema en particular de forma novedosa. En el artículo anterior ponía como ejemplo el explorar las distintas posibilidades de los lápices, partiendo de la idea de un lápiz triste. Al dibujar con los lápices que supuestamente tienen distintos estados de ánimo (y hasta distintas personalidades si quisiéramos), no sólo estamos potenciando la imaginación mediante el animismo, sino que también estamos trabajando la expresividad plástica del niño (saber comunicar emociones mediante distintos trazos) y de manera implícita estaremos explorando las emociones. El hecho de ver plasmado sobre papel los trazos de la furia, de la vergüenza, de la alegría, etc. hará que el niño sea más consciente de éstas y de lo que transmite en su lenguaje verbal o no verbal cuando actúa en base a estas emociones, así como la manera en la que es percibido.

Una buena actividad creativa siempre estará explorando algún aspecto de la vida, de lo que nos rodea, algún concepto o conocimiento, desde la experimentación y la expresión propia.

Entonces ¿qué es una actividad creativa y qué no lo es?

  • En teatro: una función de fin de curso en el que el niño interpreta el papel de flor NO es creatividad; el niño sólo tiene que repetir un texto (si es que lo tiene) y quedarse quietecito en un lugar del escenario. Unas clases de interpretación basadas en ejercicios de improvisación sí lo es, ya que permite al niño aportar sus ideas y a la vez trabajar la resolución de conflictos.
  • En plástica: unas clases en las que se enseña hacer collares con macarrones o modelar un perrito NO es creatividad, copiar un modelo existente puede ser incluso perjudicial ya que el niño se acostumbra a que le enseñen cómo hacer las cosas en vez de probarlo por sí mismo. Proponer actividades en base a unos limites materiales, pero con plena libertad respecto al modo de hacerlo, sí es creatividad porque estimulan la capacidad inventiva del niño y se exploran las propiedades de los elementos disponibles, dándoles usos diferentes.
  • En música: tocar con la flauta un villancico NO es creatividad, porque vuelve a ser aquello de reproducir un modelo ya existente. Buscar la manera de tocar ese mismo villancico el propio cuerpo o con objetos que hay por casa, sin ayuda de ningún instrumento musical, sí es creatividad, por las mismas razones que en el punto anterior. Mezclar ritmos de piezas dispares a ver qué sale, también es creatividad.

Pongo estos tres ejemplos porque son las áreas desde las que se trabaja actualmente la creatividad infantil, o al menos se pretende cumplir el expediente con ellas. En realidad, cualquier contenido puede convertirse en material creativo, sólo es cuestión de querer hacerlo y de preguntarse "¿Cómo puedo convertir yo estos contenidos en fuente de inspiración para los niños?".


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