Apps para desarrollar la creatividad de los niños

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Este artículo nace a raíz de una conversación en el muro de Facebook Laura Mascaró, donde me he comprometido a escribirlo. El tema es la tecnología. Hay muchos padres y madres que se resisten a acercar a sus hijos a la tecnología, creyendo que les perjudica o que perderán las habilidades analógicas, etc. Pero lo cierto es que esta privación del acceso a las herramientas, que han venido para quedarse, abre una brecha de habilidades y destrezas entre estos niños y los que sí tienen esta oportunidad, una brecha que se agranda cada vez más y que puede suponer una gran desventaja competitiva en su vida adulta.

Creatividad y autoestima: educando niños libres

El mundo está lleno de personas que, sin ser esclavas, se comportan como si lo fueran. Son personas derrotadas por el sistema, por sus circunstancias, por sus trabajos. Han aprendido, con la edad, que las cosas son cómo son y que nada pueden hacer al respecto. En esta época del año, regresan a sus trabajos y se desprenden de todo lo que jugaron a ser durante las vacaciones, esperando las próximas vacaciones o el próximo puente para volver a jugar y vivir plenamente. Otros no tienen trabajos a los que regresar, pero esto no les hace más libres, todo lo contrario.
¿Cómo se derrota a una persona?



Los humanos somos poderosos, tenemos un cerebro maravilloso capaz de procesar incontables datos a cada segundo y coordinar infinidad de pequeños milagros incluso en estado de reposo: digerir, mover la sangre, coordinar la entrada y salida de oxígeno al ritmo adecuado para cada situación, transportar ese oxígeno hasta donde se necesita disponer de él, reparar roturas microscópicas, regular la temperatura corporal, hormonas, etc... y al mismo tiempo recoger información de exterior mediante los distintos sentidos para después procesarla, crear pensamientos, emociones, darles la importancia adecuada... Y todo esto ocurre en estado de reposo, pero cuando emprendemos una acción es cuando de verdad se ve toda la potencia de este cerebro que todos los humanos vivos tenemos, indistintamente de nuestro cociente intelectual. ¿Cómo se derrota un cerebro tan potente? 
Haciéndole creer que no lo es.

En primer lugar, se crea una dependencia del sistema. Ya en la escuela los niños tienen que hacer lo que se les dice que hagan y ni una cosa más. Lo que hacen bajo directrices precisas se evalúa y corrige, cualquier salida de las pautas dadas se penaliza. Así, los niños se van acostumbrando a que tienen que esperar a que les digan lo que tienen que hacer en cada momento y después esforzarse por cumplir de la mejor manera posible la tarea, respetando las pautas dadas. Aprenden a desechar las ideas que su cerebro produce espontáneamente y a cumplir órdenes. Es el único modo que funciona para evitar el fracaso escolar. Tras varios años con este tipo de entrenamiento, el niño que ya no es tan niño, está preparado para el mercado laboral, donde expresiones tipo "A ti no se te paga por pensar" están a la orden del día y donde el gesto más frecuente entre los veteranos ante cualquier cuestionamiento, es el encogimiento de hombros: las cosas son así. Si algún joven impetuoso que ha sobrevivido a la escuela hace una propuesta novedosa, siempre habrá alguien que se sienta amenazado por ésta y... hará lo que haya que hacer para que la creatividad tenga su merecida penalización. Y uno aprende que lo más sensato es cumplir con lo que se le pide, para conservar su puesto de trabajo.

El problema es que lo sensato no es lo saludable. Las personas necesitamos hacer cosas de valor, dejar nuestra marca en el mundo. Cuando una persona hace algo de valor, se siente valiosa y se querrá a sí misma. Y cuando esto ocurra, aportará más ideas de valor, porque habrá recuperado la confianza en que puede hacerlo y entonces ya no estará derrotado. Autoestima y confianza en uno mismo, son la clave para que nadie pueda derrotar a una persona y convertirla en alguien que se comporta como un esclavo.

La creatividad, entendida como la capacidad de crear por uno mismo, sin necesidad de recibir una orden para hacerlo, es un grandísimo remedio contra las derrotas. Veamos por qué:
  • Una mente ocupada es mucho menos vulnerable que una mente vacía: al estar centrada en su creación, no tiene tiempo de quejarse y de fijar así los pensamientos sobre la imposibilidad de cambiar algo. 
  • Una persona creativa sabe que "ahora" no es sinónimo de "siempre", así que tomará las circunstancias como elementos pasajeros que son, no como realidades inmutables. 
  • Una persona creativa sabe que si hoy no puede, mañana podrá si insiste lo suficiente. Confianza en uno mismo.
  • Una persona creativa no espera que le den la orden de hacer aquello que quiere hacer (nunca se la van a dar, por cierto), sino que lo hace en los huecos de tiempo que va encontrando cada día. Y cada vez que lo hace, se siente más valiosa y menos esclava. Y cada vez tendrá más confianza.
Los niños nacen libres. Pero, como decía antes, pasan por un entrenamiento de varios años para dejar de serlo (y este entrenamiento es obligatorio, por ley). Cualquier adulto que tenga menores a su cargo y de verdad ame a los niños, tiene la obligación moral de proporcionarles el antídoto, para que nadie pueda derrotarles y sigan siendo libres.

Comentarios

  1. Al poder político le conviene tener gente que espere que todo le venga de fuera, gente dependiente y que piense lo justo.
    Crear cosas es la mejor manera de volverse libres interiormente. Estoy totalmente de acuerdo.
    "Ahora no es siempre" -> esta es otra lección que solo se aprende cuando intentas crear algo, por pequeño que sea, y perseveras.

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    1. Claro que le conviene, está todo bien organizado, a sabiendas. Yo, en cambio, cada vez tengo menos ganas de educar a nadie.
      Si una persona sólo aprende que ahora no es sinónimo de siempre, ya es libre. Pero tiene que aprenderlo bien, y perseverar, como tú dices.

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  2. Anónimo6/16/2015

    Muchísimas felicidades por la entrada!! Me has dejado con la boca abierta ya que has descrito perfectamente la situación actual, la esclavitud del siglo XXI.
    Yolanda

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    1. Gracias, Yolanda.
      Lo lamentable de esta esclavitud es que es consentida y perpetuada por los propios esclavos.

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