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Mostrando entradas de julio, 2014

Apps para desarrollar la creatividad de los niños

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Este artículo nace a raíz de una conversación en el muro de Facebook Laura Mascaró, donde me he comprometido a escribirlo. El tema es la tecnología. Hay muchos padres y madres que se resisten a acercar a sus hijos a la tecnología, creyendo que les perjudica o que perderán las habilidades analógicas, etc. Pero lo cierto es que esta privación del acceso a las herramientas, que han venido para quedarse, abre una brecha de habilidades y destrezas entre estos niños y los que sí tienen esta oportunidad, una brecha que se agranda cada vez más y que puede suponer una gran desventaja competitiva en su vida adulta.

La imaginación y la creatividad no son la misma cosa

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Habitualmente se confunde el concepto de creatividad con el de la imaginación y, muchas veces incluso con el arte o las manualidades, pero son conceptos distintos, aunque relacionados entre sí. Para empezar a trabajar la creatividad infantil es esencial distinguir estos aspectos y capacidades.

Fichas descargables

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No soy muy partidaria de las fichas, no lo soy en absoluto. De hecho es la primera vez que me pongo a elaborar fichas tras más de 20 años trabajando con niños. Pero me he propuesto el reto de crear unas fichas que, en vez de limitar la creatividad, ayuden a desarrollarla, así que ocasionalmente subiré a este blog este tipo de materiales, para descargar de forma gratuita.
Hoy, como regalo de bienvenida y para celebrar la inauguración oficial del blog de creatividad infantil,  te hago la primera entrega (pincha aquí para descargarla).

La creatividad infantil

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Hace ya bastantes años tuve que impartir clases de mecanografía a niños y niñas de 8 y 9 años, en sustitución de alguien que había abandonado. Eran tiempos de máquina de escribir todavía. Los pequeños acudían a las clases con sus pesadas máquinas que ni siquiera eran eléctricas. Aporreaban las teclas como podían y yo sabía cuánto sufrían sobre todo con las letras con las que había que usar el dedo meñique (no en vano yo misma he tenido que aporrear este tipo de máquinas en mis inicios en la escritura).
Para colmo de males las clases consistían en decirles qué palabra tenían que escribir hasta hartarse hasta que les saliera bien. A eso se reducía todo: aporrear la palabra una y otra vez, durante una hora. Se me partía el corazón al ver a esos seres tan pequeños atrapados en una tarea tan aburrida por tiempo de toda una hora.
No está en mi naturaleza la repetición mecánica. Esa es la razón por la que se me partía el corazón y también fue la razón para hacer lo que estuviera en mi mano …